Tres bandas chilenas que deberían volver y no apestan.

Si hay un error grande que cometí en mi adolescencia, fue haber despreciado profundamente a las bandas cabecera del mal llamado emocore. Mi cagazo se debía a tres cosas: odiar un estilo de música porque tenía nombre mal puesto, odiar su estilo con ropita de colores y estrellitas y finalmente, peor que todo lo anterior, era no haberme dado la oportunidad de escucharlas.
Leer el resto »